Nexdorf (se pronuncia «nex-dorf») no salió de un brief de mercado. Salió de armar estimaciones a mano, de un Excel que se rompe en la revisión y de una escalatoria que había que rehacer porque el índice estaba mal capturado.
He trabajado del lado del contratista en contratos de conservación y obra carretera SICT: catálogo, generadores de campo, estimaciones E-14 y E-39, ajuste de costos y bitácora. Conozco el trabajo desde el lado en el que se entrega, no desde el que lo compra.
Nexdorf nació de una constante: el cálculo no es difícil, es frágil. Una fórmula copiada mal en un renglón, un índice del mes equivocado, un concepto que se empata por el inciso en vez de por el número más el inciso — y el importe que se le presenta a la dependencia deja de ser el correcto. Eso no se arregla con más cuidado; se arregla sacando el cálculo de la hoja de cálculo.
La diferencia entre un error de obra y un error de trámite es que el segundo no se ve. Una fórmula mal copiada no truena: entrega un número con la misma cara de correcto que los demás, y se descubre en la revisión de la dependencia o, peor, meses después en el finiquito.
Al cierre de esta página el sistema corre más de 2,300 pruebas automáticas repartidas en cerca de 200 archivos, y no se publica un cambio con una sola en rojo. No es una cifra de mercadotecnia: es la única forma de tocar un motor de dinero sin romper otro.
Las más importantes son las de regresión: casos con cifras reales de contratos SICT, con el resultado esperado fijado al centavo. Sirven para que una corrección de hoy no reviva un error de hace tres meses. Ese es, en la práctica, el problema difícil de un sistema de cálculo — no calcular bien una vez, sino seguir calculando bien después de cien cambios.
Los publico porque son los mismos errores que produce hacerlo a mano. Si llevas tus estimaciones en Excel, esta lista te sirve aunque nunca uses Nexdorf: son los puntos donde el trámite se rompe en silencio.
Cuando un periodo tiene dos estimaciones —la ordinaria y su «Bis»— el motor resolvía el mes tomando solo una. La segunda no entraba en el acumulado, así que el atraso salía inflado y la retención se cobraba de más. En un contrato real la retención del mes pasaba de $165,620.45 a $4,997.91 al contarlas bien: más de $160,000 retenidos de más al contratista.
El archivo de análisis de ajuste de costos excluía los conceptos programados que todavía no se estimaban. Parecía un detalle de presentación, pero cambiaba los totales: en un contrato el Excel reclamaba $111,009.54 donde el sistema calculaba $94,544.85. Para quien recibe el archivo, eso no se distingue de un error de suma.
El avance financiero es importe estimado sobre monto del contrato; el avance físico son volúmenes ejecutados contra programados. Son magnitudes distintas y la app solo calcula la primera. Durante meses una pantalla rotuló la razón financiera como «avance físico», justo donde el residente la coteja contra su corte de obra. Hoy ninguna cifra de avance se publica sin decir con qué se midió.
El factor de actualización se citaba con el artículo equivocado, con un umbral de 60 días en vez de 30, y la pantalla mostraba una alerta de «plazo vencido» que no existe en la norma. Un contratista podía leer que había perdido un derecho que seguía vivo. Al cotejar el texto oficial del artículo 175 del Reglamento, los tres datos estaban mal.
Al importar generadores, dos rutas empataban los renglones contra el catálogo usando solo el inciso. En un contrato con tres conceptos de pintura que comparten el inciso «EP3», el volumen de los tres se cargó completo al primero: uno triplicado y dos en cero. La identidad de un concepto es número + inciso, y ante varios candidatos el sistema ahora lo reporta en vez de adivinar — repartir volumen entre conceptos equivocados no deja rastro.
Ninguno de estos se encontró con un usuario enfrente: salieron de auditar el sistema contra contratos reales. Cada uno dejó una prueba de regresión y una regla escrita, para que no vuelva.
No prometemos que la dependencia acepte tu estimación: eso no depende de nosotros. Prometemos que el cálculo y el formato son correctos, y que puedes demostrar de dónde salió cada cifra.
Nexdorf no tiene respaldo, certificación ni vínculo oficial con la SICT. La normativa es la referencia del sistema, no un aval. Tampoco sustituye el criterio de quien firma: los documentos los asienta y los firma una persona responsable, y el sistema le entrega el borrador con las cifras correctas.
Y no todo está construido. El módulo de Concursos está en desarrollo y así se anuncia; lo que sí está listo se puede probar antes de pagar.
César Alexandro Martínez Arjón, persona física con actividad empresarial, desde Durango, México. No hay una razón social detrás ni un equipo grande: es un proyecto de autor, y por eso esta página existe.
Todo lo que produce el sistema se descarga en formatos que abres sin nosotros: estimaciones y análisis en Excel, ficha técnica y tarjetas de precios unitarios en PDF, álbum fotográfico en PowerPoint. Puedes exportar antes de irte y puedes eliminar tu cuenta desde la propia plataforma. El detalle de conservación y supresión está en el aviso de privacidad.
En infraestructura administrada: la base de datos y los archivos en Supabase sobre Amazon Web Services, y la aplicación en Vercel. Los pagos los procesa Stripe y nosotros no guardamos datos de tarjetas. La lista completa de encargados y las finalidades de cada uno están en el aviso de privacidad.
En pasos concretos y siempre a petición tuya: leer un documento recibido, redactar el borrador de una nota o de un oficio, interpretar un archivo que subes. Cada uno te dice antes cuánto cuesta y espera tu confirmación. Ningún importe, retención, ajuste ni avance sale de un modelo de lenguaje: esos los calculan motores propios con pruebas. El modelo extrae o redacta; el motor calcula.
Escríbeme a contacto@nexdorf.com.mx con el contrato y el periodo. Los casos de esta página se corrigieron así: alguien señaló una cifra rara, se reprodujo con datos reales y se cerró con una prueba. Un reporte de cálculo es lo más útil que puedes mandarme.
Sí: 14 días sin tarjeta. Y hay tres herramientas que no piden registro ni cuenta — la calculadora de factor de salario real, la de plazos del contrato y la del factor de índices —, todas con el mismo motor que corre dentro de la plataforma. Son la forma más rápida de juzgar si el cálculo te cuadra.
Durango, Durango, México
César Alexandro Martínez Arjón, persona física
Te calculo la escalatoria del mes para que la compares con la tuya. 14 días gratis, sin tarjeta.
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