El módulo lee las bases, la junta de aclaraciones y el catálogo de conceptos, deriva de ahí los requisitos que hay que cubrir y sobre esa base construye la propuesta técnica-económica: documentos por plantilla, precios unitarios integrados conforme al Reglamento y un programa que tiene que cuadrar antes de poder cerrarse.
Está construido en su mayor parte y en pruebas internas, pero no se ha liberado: falta cerrar el paquete de entrega y validar la redacción asistida. Lo que sigue describe el alcance completo, con lo que ya funciona y lo que falta por separado. No hay formulario ni lista de espera: si te interesa, escribe a contacto@nexdorf.com.mx.
En obra pública se descalifica por forma tanto como por fondo. El módulo está pensado alrededor de estos tres puntos.
Las bases piden decenas de documentos y la junta de aclaraciones cambia algunos sobre la marcha. El que se revisó de memoria contra la licitación anterior es el que falta el día de la apertura, y ahí ya no hay cómo subsanarlo.
La tarjeta se armó en una hoja de cálculo heredada, con el rendimiento de otra obra y un factor de salario real que ya no corresponde al ejercicio. Cuando la convocante pide el desglose, no hay de dónde reconstruirlo.
El programa se captura aparte del presupuesto, así que las cantidades no coinciden con el catálogo y las erogaciones no corresponden al financiamiento declarado. Es una inconsistencia que la revisión encuentra sola.
Cada paso deja el dato listo para el siguiente: nada se captura dos veces y lo que un documento afirma sale de un dato que ya está en el concurso.
Se cargan las bases, la junta de aclaraciones y el catálogo de conceptos. El sistema extrae los requisitos exigibles, las fechas del procedimiento, los criterios de evaluación y el método con el que se va a calificar la propuesta. Cuando la junta contradice a las bases manda la junta, y así queda anotado.
Cada requisito detectado se convierte en una tarjeta con su clave, el documento que espera y la forma en que se va a generar. En paralelo, el centro de datos reúne las variables del concurso — razón social, representante, número de licitación, montos, plazos — dejando visible de dónde sale cada una: capturada, tomada del expediente, heredada del perfil de la empresa o calculada.
Las declaraciones y los formatos tabulares — personal, maquinaria, experiencia — se arman con plantillas y las variables ya confirmadas. Es generación determinística: el mismo dato produce siempre el mismo documento, y lo que falta se marca en el texto en lugar de inventarse.
Sobre el catálogo confirmado se capturan los insumos y se arma la tarjeta de cada concepto siguiendo la secuencia del Reglamento. El factor de salario real y el costo horario de maquinaria se calculan con sus propias herramientas y alimentan los insumos; un básico puede tener a su vez composición propia, que se resuelve en cascada hasta el último nivel.
La cantidad de cada concepto se distribuye en el calendario y tiene que cuadrar con la del catálogo antes de poder aprobarse. De ahí salen las erogaciones por periodo — mano de obra, materiales y maquinaria — que alimentan el cálculo de financiamiento. Al cierre, la conciliación compara el presupuesto contra el programa valorizado y arma el índice del paquete sección por sección.
La división no es de estilo: una propuesta se defiende con cifras reproducibles y un modelo de lenguaje no las produce. La IA sirve para leer y para redactar; el cálculo es código.
Un porcentaje derivado nunca se aplica solo: el sistema lo propone y una persona decide si entra a los parámetros del concurso.
Publicamos el estado real pieza por pieza. Preferimos que se vea lo que falta a que el módulo se anuncie como terminado y decepcione en el primer concurso.
Es el sobre que se entrega en una licitación de obra pública. La parte técnica acredita que la empresa puede ejecutar los trabajos — procedimiento constructivo, programa, personal, maquinaria, experiencia y las declaraciones que piden las bases — y la económica sostiene el precio: análisis de cada precio unitario, básicos, costos horarios, indirectos, financiamiento, utilidad y cargos adicionales. Las dos se evalúan juntas y un requisito omitido en cualquiera de ellas descalifica, aunque el precio sea el mejor.
Es el catálogo de conceptos que publica la convocante: cada concepto con su clave, unidad y cantidad, para que todos los licitantes coticen lo mismo. El sistema lo lee del archivo de la convocatoria, pero la lista queda en revisión hasta que una persona la confirma: sobre esas cantidades se calcula todo lo demás, y una fila mal leída se arrastra al presupuesto, al programa y al importe con letra de la carta proposición.
Con la secuencia de los artículos 185 a 220 del Reglamento de la LOPSRM: costo directo — materiales, mano de obra, maquinaria y herramienta —, luego indirectos, financiamiento, utilidad y cargos adicionales, en ese orden y cada uno sobre la base que le corresponde. Alterar el orden o aplicar un porcentaje sobre la base equivocada cambia el precio unitario aunque los insumos sean idénticos; es de los errores que la convocante detecta al revisar los análisis.
El FSR del artículo 191 del Reglamento convierte el salario base en el costo real por día efectivamente laborado: incorpora las cuotas del IMSS y del INFONAVIT, las prestaciones de ley y la relación entre días pagados y días laborados. Entra al costo horario y de ahí a cada precio unitario, así que un factor mal integrado desplaza la propuesta completa. Puedes contrastar el tuyo en la calculadora pública, sin registro.
No. La IA lee la convocatoria y redacta el procedimiento constructivo; todo lo que es número — precios unitarios, factor de salario real, costo horario, indirectos, financiamiento, programa y conciliación — lo calcula el motor del sistema, con pruebas automatizadas y resultados reproducibles. Ninguna cifra que se entregue a la convocante sale de un modelo de lenguaje.
No. Las tarjetas y los costos de insumos de un concurso pertenecen a la empresa que los capturó y no se reutilizan en la cuenta de nadie más. Una biblioteca compartida solo tendría sentido con fuentes públicas o con autorización expresa de quien armó los análisis, y así está decidido desde el diseño.
Todavía no del todo. El paquete se ensambla y se puede exportar documento por documento, pero el armado del archivo único y la convención de nombres y carpetas que exige la plataforma están en construcción. Es parte de lo que falta para liberar el módulo.
Sin fecha comprometida. El módulo está construido en su mayor parte y en pruebas internas; se libera cuando el paquete de entrega y la validación de la redacción asistida estén cerrados. Se anuncia en esta misma página y en el archivo llms.txt del sitio.
El FSR entra al costo horario y de ahí al precio unitario, así que un factor mal integrado arrastra el error a toda la propuesta. Puedes contrastar el tuyo aquí, sin registro: respeta el art. 36 de la LSS y la transición de Cesantía y Vejez por rango de SBC, que es donde casi todos los formatos de Excel se equivocan.
Abrir la calculadora de FSR →Estimaciones, generadores, ajuste de costos y bitácora están en uso hoy. Concursos se suma cuando esté listo.